
He titulado este post Síndrome Frankenstein por usar un apellido conocido, en realidad no tengo idea si otra persona le ha dado nombre a esta especie de trastorno de sentir que infundes miedo a los demás. Me vino a la mente escribir sobre el tema mientras iba caminando de lo más inocente hacia la panadería; pero, ¿En que consiste este síndrome?
¿No les ha pasado que tienen miedo de acercársele a una persona extraña en la calle y preguntarle la hora? Sí, ha leído bien, no me refiero a que te pregunten, hablo de preguntar nosotros.
Pongo otro ejemplo, por más cara de buena persona que tengas, por más bien vestido y perfumado que vayas, si te encuentras con un chofer estacionado esperando a alguien, esta persona invariablemente te enviará señales de que está protegida, la forma más común es subir y bajar los seguros de las puertas del carro, ese trac trac le advierte a ud. que esa persona está resguardaba, lejana para usted., un caso similar, cuando pasas al lado de un vehículo que está solo pero el dueño, muy atento, hace sonar la activación de la alarma desde 50 metros, como para decirte, ni lo intentes, caso curioso, usted sólo iba caminando tarareando una cancioncita de Tatú (sin el Dermis) pero en menos de 100 metros 2 personas le han hecho sentir que usted es un sospechoso de robo a mano armada con varias entradas en la policía.
Si no ha tenido esta sensación de atemorizar lo felicito, por mi parte cuando voy caminando por los pasillos de un Farmatodo o mirando anaqueles en el abasto de un chino tengo la manía de llevar mis manos atrás, es horrible la sensación de sentirse vigilado por personas de incógnito, o cuando te preguntan se le ofrece algo como para sacarte lo más rápido de aquel recinto.
No me considero un paranoico, en un principio sugerí que tengo cara de buena persona, no lo digo yo, lo dice el gesto en la cara de los policias, verdaderos evaluadores de la personalidad de un individuo, nunca me ha detenido un gendarme para pedirme nada, ni en alcabalas ni en la calle, ni los que están en un aeropuerto mirando posibles mulas internacionales así que pienso que este síndrome frankensteniano es propio de los tiempos de la inseguridad, de los millones de mails y rumores que recibimos sobre las formas con que los delincuentes perpetran sus trastadas. ¿Sería que en la época Doña Mary Wollstonecraft Shelley ya la gente aterrorizaba preguntando por la hora?.